Basta con estar medianamente atento o no ser un budín con nueces para darse cuenta de que la vida es un gran malentendido.
Pero como nos gusta el drama! Está bien, sino no sabríamos que hacer, que fastidio:
Tanto tiempo libre para sentirse bien!!!
Siempre detrás de algo desmesuradamente necesario, y una vez conseguido se transforma en un opaco trofeo al desasosiego, que en ese momento se torna desmesurado, mi habitué, mi limbo.
Y empeoro...
Me perece de muy mal gusto perderse en fantasías irrealizables, o se hacen reales las fantasías o se hacen fantásticas las realidades.
Enserio, pasó de moda ser alegre, no? Es muy ordinario.
El conflicto es lógico, de eso nos constituimos... pero hay tantas cosas “lógicas” que no me banco ya, ya soy a prueba de pesares, ya ni siquiera los entiendo y pronto no los recordaré, y ya.
Sin un “porqué” ni un “para qué”, por ahí si uno se siente bien un “y qué” no está demás, sé que es simple, muy, lo entiendo, lo siento con claridad, pero no me conforma y si en este estado de pájaro_naranja_desplumándose_en_su_ jaula, me sospecho de resignado, mi orgullo estalla en unas espantosas ínfulas creativas que me disparan como un cometa, de la tierra al cielo, y no me libro del peso pero, me vuelvo para el cielo una y otra vez. Y ardo hasta ser nada.
Es que veo este gran_espacio_para y siento que algo se podría hacer en él, un algo maravilloso, que los incluya a todos, sé que parto de un ridículo, pero soy caprichoso, lo siento.
Es sentir que el mundo es el arte que hay en él, y buscar un arte nuevo con géneros exóticos y su materia original, no doblarse y empezar a crear con los dedos, moldear este vacío que me consume para hacer las primeras herramientas. Y que sangren las manos! y que el alma sonría... aunque después me parezca ordinario.
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