Hiberno en los días felices, así como los días lluviosos transportan mi nostalgia al cielo gris permitiéndome una extraña alegría interior, el invierno es un alivio existencial de bufandas y sopas donde todos parecen más cuidadosos y amables.
Y la noche en silencio hace su reclamo…
Me desperezo, me extiendo a lo largo del misterio, migran las mascaras de dureza haciéndome en lo relativo más fuerte, la permeabilidad florece en todas las cosas como pétalos de frío, sublimes y reveladores de la infinitud del detalle, delatoras de lo imaginario de las paredes.
Así que acá estoy, ganas de mordisquearlo todo.
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